Distance 347 Km. répartis sur des routes des types suivants :
Carreteras Nacionales: 257.8 km.
Autonómicas de 2º nivel: 72.2 km.
Asfalto o cemento sin nombre: 17 km.
Tronçons: 38
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Descripción:
Esta etapa propone un recorrido de 347 kilómetros que atraviesa algunos de los paisajes más variados del centro de Portugal. La jornada comienza junto al estuario del Tajo y al océano Atlántico, en un entorno marcado por la influencia del mar, para ir alejándose poco a poco de la costa y adentrarse en un territorio cada vez más rural, donde las carreteras secundarias enlazan pequeñas localidades, zonas agrícolas y suaves sierras hasta alcanzar el entorno de Portalegre. El trazado discurre mayoritariamente por carreteras nacionales, lo que garantiza un firme generalmente en buen estado y una conducción agradable, combinando tramos fluidos con otros más revirados. A lo largo de la jornada el ritmo cambia constantemente, alternando sectores tranquilos que invitan a disfrutar del paisaje con otros donde las curvas obligan a prestar toda la atención a la carretera. Es una etapa para saborear sin prisas, dejando que cada kilómetro vaya descubriendo un Portugal muy diferente al de las grandes ciudades. Durante los primeros kilómetros todavía se percibe la cercanía del Atlántico. La brisa llega con un ligero aroma salino y el aire suele resultar más húmedo y fresco. Conforme nos internamos hacia el este, el sonido del mar desaparece poco a poco y deja paso al rumor del viento entre la vegetación, al canto de las aves y al inconfundible sonido del motor acompañando una sucesión de carreteras cada vez más solitarias. El perfil de la etapa refleja perfectamente esa transformación. Tras un inicio con suaves subidas y bajadas, el recorrido atraviesa una amplia zona de desniveles moderados antes de afrontar, en su parte final, un ascenso más continuo que conduce hasta las cotas más elevadas de toda la jornada. La carretera va ganando altura de forma progresiva y ofrece una conducción cada vez más entretenida, con curvas que siguen el relieve natural del terreno y una sensación de montaña que se intensifica conforme nos acercamos al destino. También cambia el paisaje. Dejamos atrás el entorno costero y los grandes corredores de comunicación para recorrer comarcas donde predominan los campos de cultivo, pequeñas aldeas y extensas zonas de naturaleza. La ruta atraviesa localidades cargadas de historia, como Santarém y Tomar, antes de dirigirse hacia el Parque Natural de la Serra de São Mamede, un espacio protegido que pone el broche de oro a la etapa con un entorno mucho más montañoso y boscoso. Es una jornada muy completa, capaz de combinar patrimonio, naturaleza y placer de conducción. Cada tramo aporta un ambiente distinto, haciendo que el viaje evolucione de forma natural desde la influencia atlántica hasta el interior portugués, ofreciendo al motorista una experiencia variada y llena de matices que invita a disfrutar tanto de la carretera como de todo lo que la rodea.